<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-32185588</id><updated>2011-11-01T09:24:42.672-07:00</updated><category term='apuntes de viaje'/><category term='Generación del 27'/><category term='literatura'/><category term='poesía cubana'/><category term='Concha Méndez'/><category term='poesía escrita por mujeres'/><category term='clásicos'/><category term='viaje literario'/><title type='text'>Inciertas Geografías</title><subtitle type='html'>Apuntes del viaje literario</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Elvia Ardalani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09117239669423123404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>10</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32185588.post-878754212518312015</id><published>2011-03-23T12:01:00.000-07:00</published><updated>2011-03-23T12:01:56.354-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesía escrita por mujeres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Generación del 27'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Concha Méndez'/><title type='text'>PRESENCIA Y MARGINALIDAD EN LA POESÍA DE CONCHA MÉNDEZ</title><content type='html'>Concha Méndez es, sin lugar a dudas, una de las voces más destacadas y menos rescatadas que se formaron junto a la conocidísima Generación del 27, que incluía, como bien se sabe, a un grupo de poetas cuyos nombres son hartamente conocidos. Lo que es menos sabido, por no decir casi ignorado, es que al margen de esa generación estaba también un grupo de mujeres partícipes de los cambios estéticos gestados en ese momento, cuya producción artística dejaría también su registro de los cambios que se produjeron en la España de los años treinta, antes de la caída de la Segunda República. Estas mujeres que vivieron de manera más despejada los acontecimientos sociales y culturales de su país, fueron compañeras de los poetas del 27, ya sea a través de vínculos amistosos, de sangre o matrimoniales, como fue el caso de Concha Méndez, en quién está centrado este artículo, casada con el poeta e impresor Manuel Altolaguirre y antes novia del cineasta Luis Buñuel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aires nuevos que llegaron a España durante el último lustro de los años veinte y principio de los treinta, permitieron que las normas sociales fueran más elásticas en cuanto a la emancipación de las mujeres. El nuevo trato entre los dos sexos se mostró más relajado, permitiendo así el desarrollo de una camaradería muy ajena a las generaciones anteriores. Las nuevas costumbres permitieron que las mujeres interesadas en la cultura pudieran acercarse a las discusiones estéticas y filosóficas del momento, hombro a hombro con sus compañeros artistas, permitiéndoles empaparse, igual que ellos, del esplendor artístico que recorría España, en particular la capital madrileña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, a pesar de que la mayoría de este grupo de escritoras tenían varios libros publicados,y continuaron desarrollando su obra aún después de la Guerra Civil, su trabajo estuvo prácticamente en el olvido, hasta hace pocos años, en que el rescate literario se inició, faltando aún mucho por hacer. De todas estas escritoras y artistas, el caso de Concha Méndez merece atención especial, no sólo por la calidad de su obra, también porque su lucha para abrirse paso en el mundo literario, demuestra e ilustra los terribles prejuicios de la época, pese a los llamados nuevos aires que le tocaron vivir, y sirve también para mostrar la negligencia que la crítica ha demostrado para con el trabajo de las escritoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concha Méndez nació en 1898, de una familia sumamente acaudalada. Desde pequeña mostró inclinación a la rebeldía pues por su condición de mujer se le asignaba una vida más restrictiva. En el libro Memorias habladas, memorias armadas, Concha relata cómo sus hermanos varones tenían absoluta libertad para salir y jugar mientras ella tenía que quedarse en casa. La familia Méndez era muy conservadora, más que las familias de otras escritoras contemporáneas suyas, razón por la cual tuvo que luchar mucho y finalmente cortar con ella para poder dedicarse a sus labores artísticas. En su casa se le prohibía la lectura y su educación formal se dio por terminada a los catorce años. En su hogar nunca recibió ningún tipo de apoyo a sus actividades y sí un franco rechazo que le produjo siempre un sentimiento de marginalidad y amargura. Dos anécdotas de Concha ilustran los obstáculos familiares que tuvo que sortear para concretar su carrera literaria. La primera surge en el contexto de una crónica publicada en San Sebastián después de haber ganado el concurso de natación de las vascongadas. En el artículo se señalaba que amén de campeona de natación era poeta publicada. Al mostrarle el artículo al padre, éste responde: “Apareces retratada como cualquier criminal.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda anécdota se da ya en una Concha adulta, de veinticinco años. Atraída por los estudios, decide ir un día de oyente a una clase de Literatura Geográfica. La reacción de la madre al verla llegar a casa, constata la situación familiar que continuaba vigente:&lt;br /&gt;"Volví muy contenta a casa. Entré. Mi madre hablaba por teléfono y me llamó. Venga usted aquí. Al acercarme me dio con la bocina en la cabeza. Tuvieron que vendarme la cabeza y aún guardo la cicatriz" (en Memorias habladas, memorias armadas).&lt;br /&gt;Estas anécdotas familiares no dejan de ser interesantes no sólo por la lectura que nos ofrecen de la época, sino también por la marca que dejarán en la obra de Méndez. Si bien es cierto que la poeta logra finalmente emanciparse, otras circunstancias personales como el exilio y la poca recepción que su obra tuvo, continuaron el sentimiento de marginalización, aún hasta su ancianidad, cuando se negaba a escribir sus memorias por la indiferencia que el exterior, es decir que sus contemporáneos y el público en general, tuvieron para su obra poética.&lt;br /&gt;La huella de esos años marcados por la inseguridad, el rechazo, la pseudo-marginalidad de su trayectoria poética, aparece ineludiblemente en su poesía, manifestada de dos formas diferentes: con el motivo del viaje y a través de la lejanía, interpretada casi siempre como una dislocación del sujeto poético con el mundo que le circunda. Ambas nociones marcan el distanciamiento de la voz lírica con su entorno, y a veces el distanciamiento de la voz poética consigo misma. Es precisamente en este imaginario poético donde Concha Méndez sitúa gran parte de su ideario artístico, reconociendo su condición perpetua de exilada, si no siempre por motivos políticos, sí por su condición de mujer.&lt;br /&gt;La conciencia de género con sus consecuencias sociales, le llega a Méndez desde muy temprana edad. En el libro Memorias habladas, memorias armadas, relata la poeta una vivencia temprana que le causó un gran disgusto y que seguramente sirvió para subrayar sus diferencias con el sexo opuesto. Estando de visita un señor amigo de la familia, el huésped le pregunta a sus hermanos mayores qué quieren ser cuando sean grandes. Como a Concha no le preguntó nada, ella misma se acercó a decirle que ella quería ser marinero. El hombre volteó a mirarla y regañándole le contestó: -Las niñas no son nada. La poeta agrega en sus memorias: “Por esas palabras le tomé un odio terrible a este señor.” &lt;br /&gt;La condición familiar de Méndez y su despierta inteligencia, debió haberle causado, desde muy niña, la sensación de fractura que aparece en sus poemas como una constante. En su poema Ni me entiendo ni me entienden el tema del rompimiento con el mundo exterior alcanza su grado más alto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni me entiendo ni me entienden:&lt;br /&gt;Ni me sirve alma ni sangre;&lt;br /&gt;Lo que veo con mis ojos&lt;br /&gt;No lo quiero para nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz lírica de los versos anteriores se halla completamente enajenada: No es únicamente una desconexión del mundo exterior, hay también una fractura con el mundo interior, donde la voz poética se confiesa también alejada de sí misma, no es capaz de comprenderse. La fisura es completa, tanto en el plano físico, representado por la sangre, como en el plano espiritual. Esa marginalidad del mundo que la rodea le produce confusión, inseguridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo es extraño a mí misma,&lt;br /&gt;Hasta la luz, hasta el aire&lt;br /&gt;Porque ni acierto a mirarla;&lt;br /&gt;Ni sé cómo respirarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente culminan en el miedo, un terrible miedo, entre otras cosas a no salir de ese estado de postración, y peor aún, a desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si miro hacia la sombra&lt;br /&gt;Donde la luz se deshace,&lt;br /&gt;Temo también deshacerme&lt;br /&gt;Y entre la sombra quedarme&lt;br /&gt;Confundida para siempre&lt;br /&gt;en ese misterio grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por medio de la oposición luz-sombra, la voz poética se reconoce completamente rota, perdida en el mundo, pero también azorada al confesar cándidamente que ella también es incapaz de comprenderse. La respuesta a ese estado de enajenación no es la amargura, es el miedo a desaparecer, aniquilarse. &lt;br /&gt;En el poema &lt;em&gt;Todo menos venir para acabarse&lt;/em&gt;, encontramos el mismo sentimiento llevado a sus últimas consecuencias. La voz lírica en este poema prefiere ser un elemento natural, aunque carente de vida, a estar viva y tener que afrontar el fin ineludible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O ser aire que corra los espacios&lt;br /&gt;en forma de huracán o brisa fresca&lt;br /&gt;¡Todo menos venir para acabarse,&lt;br /&gt;como se acaba, al fin, nuestra existencia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imposibilidad de trascender parece ser realmente el trasfondo del miedo, la vulnerabilidad por su doble condición de mujer y escritora, queda palpada en gran parte de la producción poética de Méndez. Es curioso que en el poema anterior, a pesar del miedo, hay en la voz lírica un profundo estado de rebeldía y un implícito rechazo de la idea de Dios. La voz prefiere darse vida a través de la naturaleza que contentarse con su destino preconcebido. &lt;br /&gt;El viaje es otro de los motivos más recurridos en la poesía de Méndez. La significación de éste es bastante obvia. Es a través del viaje que se alcanza la libertad, aunque nunca totalmente. Sabemos que los viajes fueron una constante en su vida, tanto por su significado metafórico como por estar acostumbrada a verlos llegar y partir desde niña. Mucho se ha dicho sobre la influencia de Alberti, particularmente de su obra Marinero en tierra, en la poesía de Méndez. Es indiscutible la influencia, sin embargo, la poesía de Méndez exuda una interpretación muy propia del mar y de la canción popular. En el poema Los brazos que te han llevado, el mar representa la distancia interpuesta entre la voz lírica y el amado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos separa un ancho mar&lt;br /&gt;De difíciles tormentas&lt;br /&gt;Y náufrago has de llegar&lt;br /&gt;Si es que vuelves a mi puerta&lt;br /&gt;Para quererte salvar&lt;br /&gt;En los últimos versos la distancia le ha servido al sujeto poético para reafirmar su identidad, pero a la misma vez para subrayar su soledad, la marginalidad de la voz hablante, condición que acepta como si hubiera sido una constante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando no vuelvas a verme&lt;br /&gt;Y mis horas sean mías&lt;br /&gt;Y yo vuelva a ser quien era&lt;br /&gt;Lejos de tu compañía;&lt;br /&gt;Tan sola no me has dejado,&lt;br /&gt;Que estoy conmigo y me basta&lt;br /&gt;- igual que siempre lo he estado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así también en el poema Ancho es el mar, la presencia del mar como un espacio abierto que lleva a la pérdida se repite, esta vez desde el primer verso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ancho es el mar, él ha de separarnos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, también existe la esperanza de volver a encontrarse en otro espacio abierto, concatenando así una posible sucesión de encuentros y desencuentros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barco en que he de ir está en el puerto:&lt;br /&gt;A éste seguirá otro en que tú vayas.&lt;br /&gt;Te esperararán mis brazos no sé en dónde...&lt;br /&gt;Tal vez en algún puerto, en una playa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía de Concha Méndez es una de las mejores de su generación, siendo una pena que se le empezara a prestar atención seria tan tardíamente, a pesar de que su nombre estuviera vinculado con la renombrada Generación del 27. El sentido de dislocación interior y exterior, su interpretación propia de la realidad social, particularmente de la condición de género, dan a su poesía un sello muy propio. Es en el rescate de su obra donde encontramos los restos de una producción femenina largamente ninguneada hasta por sus propios compañeros de trabajo, y que mostró, a la par que la de los escritores de la época, un esplendor extraordinario, una sensibilidad artística renovadora. Una reevaluación de la obra poética de Méndez nos llevará a encontrarnos con una apreciación justa de esta escritora que se supo siempre olvidada de la crítica y cuya poesía está sustendada no en su relación con los poetas del 27, sino en sus méritos literarios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32185588-878754212518312015?l=inciertasgeografias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/feeds/878754212518312015/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32185588&amp;postID=878754212518312015' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/878754212518312015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/878754212518312015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/2011/03/presencia-y-marginalidad-en-la-poesia.html' title='PRESENCIA Y MARGINALIDAD EN LA POESÍA DE CONCHA MÉNDEZ'/><author><name>Elvia Ardalani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09117239669423123404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32185588.post-2653793624414036696</id><published>2011-02-07T10:17:00.000-08:00</published><updated>2011-02-07T10:33:37.245-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='clásicos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viaje literario'/><title type='text'>DRÁCULA DESDE EL XXI</title><content type='html'>En 1897 el escritor irlandés Bram Stoker publicaba su libro &lt;em&gt;Drácula&lt;/em&gt;, entregando a la literatura universal el personaje más famoso del género vampirezco. A la mayoría de nosotros, el conde nos llega ya bastante digerido en la figura de los diferentes actores que interpretaron el papel en la pantalla grande. Tanta fue la fuerza cinematográfica del personaje que casi se olvidó el origen literario de aquel extraño ser de Transilvania. Parece también que cada generación tuvo su Drácula. Bela Lugosi realizó la primera interpretación en la película en 1931, lanzada por los Estudios Universal y obteniendo un éxito inmediato. A este primer Drácula de nuestros abuelos y bisabuelos se le debe la exagerada gesticulación, la peculiar fisonomía y el vestuario, indispensable hasta la fecha para dar vida al personaje. Me encanta imaginarme a mi abuela adolescente, en un improvisado cine de provincia, los ojos muy abiertos, las palomitas de maíz suspendidas en las manos ateridas de terror. Esa, desde luego, es otra historia. El inmortal Lugosi desapareció tragado por su cruel personaje, quedando preso de la terrible ecuación Lugosi igual a Drácula. Otra interpretación importante fue la de Frank Langella en la versión de 1979. Fue, indiscutiblemente, el vampiro más humano, romántico y sensual, pero el menos terrorífico, según los críticos. No había colmillos monstruosos, ni sangre, ni los trucos usuales del género. Langella fue el conde de mi adolescencia y efectivamente, lo recuerdo como un personaje romántico, atormentado. En lo personal se lo agradezco porque no soy aficionada al terror y sus mutaciones. En 1992 se produjo una nueva versión, esta vez interpretada por Gary Oldman y dirigida por Francis Ford Coppola. La película presentó la adaptación más fiel de la obra de Stoker. Los críticos parecen estar de acuerdo en que Oldman nos regaló una de las interpretaciones más vitales y apasionadas del conde de Transilvania y no lo dudo, aunque debo confesar que nunca vi la película. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ciento catorce años de su publicación, me he encontrado con el libro de este fascinante irlandés. La razón de su lectura estuvo teñida por las oscuras tintas de la casualidad, no de Transilvania. Recién me hice de un lector Kindle, dispuesta y convencida de que los libros digitales son un medio que no podemos (ni debemos) ignorar, particularmente en el mundo hispánico. Pues bien, el lector viene equipado con muchos libros clásicos gratuitos, cabe añadir que casi todos de lengua inglesa. Me decidí por Drácula, pensando que si lograba leer un texto tan contrario a mis preferencias, en un medio tan incierto para mí como el formato electrónico, tendría que concederle sus méritos. Tenía la convicción de que un libro de terror del siglo XIX no podría competir con el horror actual, particularmente el descarnado espectáculo cinematográfico que nos llega a todos, queramos o no, en la posmodernidad. Me equivoqué rotundamente y con fortuna, pues vuelve a materializarse aquello de que la literatura sobrepasa toda realidad, ofreciendo otra forma de vivir. La novela de Stoker es mejor que cualquier película y en ella se adivinan ya los engranajes de la novela del siglo XX. Adelantándose a lo que sería un lugar común en esta novelística, la historia es narrada a través de múltiples puntos de vista ofrecidos por los diarios de los personajes principales. Los encabezados y artículos de varios periódicos ingleses agregan credibilidad y suspenso a la historia. No deja de interesar el ideario victoriano, presente en toda la obra, particularmente en lo relativo a las mujeres. Así, Lucy Westenra y Mina Murray se nos presentan como dos mujeres fuertes, dulces, inteligentes y obedientes. Salvo algunas excepciones, no aparecen como personajes acartonados y no dejan de tener su encanto, como todos los demás: Jonathan Harker, el doctor John Seward, Quincey Morris, Arthur Holmwood, y el profesor Abraham Van Helsing, mi favorito a todas luces. Van Helsing , médico y maestro de Seward, es un hombre mayor, inteligente, ético, generoso, y quien descubre el fenómeno del vampirismo (y la solución) en la novela. Ubicado entre la ciencia y la mitología, Van Helsing resulta un hombre moderno, capaz de admitir los límites de la ciencia y sus aciertos sin desdén alguno. Y, desde luego, está Drácula, un tipo cruel, refinado, con cierto elitismo cultural y una sincera admiración por todo lo inglés. Su castillo es más o menos como se esperaría de una novela gótica, aunque hay también en el ambiente que rodea al conde un profundo sentido de la pérdida, de esplendores pasados, de batallas condenadas a la derrota, siendo una de ellas, la más esencial, la de la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, es posible leer &lt;em&gt;Drácula&lt;/em&gt; desde el siglo XXI y disfrutar la lectura. Sí, es posible agradecerle a Stoker su elegancia, su manejo del suspenso, y su desdén por regodearse en escenas innecesariamente sangrientas, algo que muchísimos escritores de este siglo deberían de aprender. Sí, es posible leer en un lector Kindle, o cualquier otro para su efecto, un libro digital. Sobre todo, es posible viajar a la Inglaterra decimonónica de la mano de este irlandés, gerente del Teatro Lyceum, que escribía novelas fantásticas para complementar sus ingresos. Y es posible sentir miedo, como mi abuela en 1931. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32185588-2653793624414036696?l=inciertasgeografias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/feeds/2653793624414036696/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32185588&amp;postID=2653793624414036696' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/2653793624414036696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/2653793624414036696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/2011/02/dracula-desde-el-xxi.html' title='DRÁCULA DESDE EL XXI'/><author><name>Elvia Ardalani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09117239669423123404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32185588.post-5797626488968971114</id><published>2007-08-03T09:14:00.001-07:00</published><updated>2007-08-03T09:23:09.466-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apuntes de viaje'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesía cubana'/><title type='text'>APUNTES DE UN VIAJE A CUBA CON POEMAS</title><content type='html'>Cuando el profesor Rodrigo Pereyra me invitó a escribir algo sobre Cuba, ya que yo había visitado ese país en 1999, me entusiasmé debido a ese cariño que le tengo a Cuba y a los cubanos (los de adentro y los de afuera). Aprendí a hablar inglés por un cubano, mis mejores profesores de literatura fueron cubanos y además cuento con el gusto de tener grandes amigos cubanos. Claro que conforme se acercaba la fecha para entregar el escrito tuve que preguntarme ¿Y de qué Cuba escribo? ¿De la de adentro o de la de afuera? ¿De la política o de la social? Todo esto teniendo en cuenta que el cariño desmedido no nos hace especialistas, por lo que no puedo escribir un trabajo académico sobre un tema que técnicamente desconozco. Así que me senté una tarde en mi estudio, con las fotografías de mi viaje por un lado y las fotografías de Osvaldo y Roberto Salas por el otro. Mas allá una revista con una entrevista a Celia Cruz y en mi regazo el libro de René Ariza Cuentos breves y brevísimos. ¿Por donde empezaré? Me pregunté agobiada (faltaban pocos días para la fecha tope). Hay tantas Cubas en Cuba . La de los exiliados que la viven a través de la nostalgia, la de los que la habitan, la de Castro, la de Ché Guevara, la de Batista, la de los presos políticos, la de los turistas europeos, la de los negros, la de los blancos. La lista sería interminable e inútil. Entonces, de pronto, se me ocurrió que de todas esas Cubas yo me quedo con la Cuba imaginada, la inventada en los cantos de Eliseo Diego, de Lezama Lima, de Waldo Leyva.&lt;br /&gt;La Cuba filtrada por la invención creadora de los grandes artesanos de la palabra, la de los últimos inocentes, la de los poetas. Y de todas las Cubas de Cuba a mí me parece la más real, la más entrañable y la que vencerá a todas las demás. La que trampea la realidad y la sublima. Dulce María Loynaz lo explica irreprochablemente en su poema En mi verso soy libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi verso soy libre: él es mi mar.&lt;br /&gt;Mi mar ancho y desnudo de horizontes….&lt;br /&gt;En mi verso yo ando sobre el mar,&lt;br /&gt;Camino sobre olas despobladas&lt;br /&gt;De otras olas y de otras olas…..Ando&lt;br /&gt;En mi verso: respiro, vivo, crezco..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Cuba de la imaginación poética es a mi juicio la que sobrevivirá a la histórica, a la política, a la geográfica.&lt;br /&gt;Yo no soy cubana, pero como mencioné antes, le tengo un entrañable cariño a Cuba, como todos los hispanoamericanos le tenemos, especialmente los mexicanos. Me atrevo a decir, incluso, que todos los hispanoamericanos nos sentimos un poco cubanos, azorados quizá por la saga histórica de un país geográficamente pequeño pero que nos ha demostrado en tantas ocasiones ser enorme. A todos nos gusta Cuba, aunque sea la idea de Cuba, a todos nos duele Cuba, aunque sea el sueño de Cuba.&lt;br /&gt;Hace algunos años, estando en un encuentro de escritores, conocí al escritor Guillermo Vidal (Matarile), recientemente fallecido. Era un hombre casi etéreo de tan delgado, nervioso, sencillo. Le gustaba escribir por las mañanas, de nueve a doce preferiblemente. Escribía en su oficina de algún edificio gubernamental donde tenía un puesto burocrático inútil (según sus mismas palabras) pero que le permitía escribir. Tomamos una taza de café en Samborn s, junto con el crítico cubano Luis Gallegos, el novelista argentino Mempo Giardinelli, el medievalista Néstor Lugones y yo. No bien se había servido la primera taza de café cuando ya estábamos preguntando a los cubanos por la situación política en Cuba. Recuerdo a Guillermo Vidal alzando el brazo, todo él nervioso, todo él hiperbólico, para responder y después los dedos firmes de Luis que parecían anticipar algo y fríamente, con esa elegancia tan propia de él, nos reprochó ¿Por qué siempre que se habla de Cuba se habla de política?&lt;br /&gt;-Porque Cuba es política- replicó Giardinelli. – No chico, Cuba es mucho más. – volvió a decir Luis. No se volvió a tocar el tema y Guillermo Vidal tuvo que aguantarse el comentario, fuera el que fuera. Al día siguiente me topé con Vidal en el restaurante del hotel. Desayunamos juntos, hablamos, más bien habló de literatura, de poesía, de México. Entonces me entregó una copia fotostática de su novela Matarile, no tenía mas que dos ejemplares, el de él y otro que se había quedado en Cuba, pero se había tomado la molestia de fotocopiar el libro completo para regalármelo. Cuando me lo entregó me dijo, casi solemnemente, - Esta es mi Cuba.&lt;br /&gt;Yo admití que lo era. Como prefacio a la novela, Guillermo Vidal escribió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro debe ser considerado una novela y como tal leerse. Utilicé nombres de amistades y familiares porque me pareció bueno, aunque a veces les tocara perder. Allí, en la mentira infinita, existieron: pero eran esencialmente otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es acaso en la mentira infinita de la ficción literaria donde radique la verdadera Cuba. La Cuba buscada, la Cuba anhelada, la de Cintio Vitier en su poema El Rostro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te busqué en la escritura de los hombres que te amaron. No quería&lt;br /&gt;ver la letra, sino oír la voz que a veces pasa por ella&lt;br /&gt;milagrosamente: oír con sus oídos, mirar desde sus ojos. Quería&lt;br /&gt;ser ellos, asumirlos, para verte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visité Cuba en 1999, justo cuando se preparaba para la celebración del cambio del milenio, y gracias a una invitación de Guillermo Vidal y Luis.&lt;br /&gt;Procuré llegar sin nociones preconcebidas, sin parámetros políticos ni económicos. No sé si lo logré, pero me encontré con un país de gente cálida y dicharachera que trataba bien al turista, que evitaba hablar de política y que sentía un orgullo casi genético por su isla.&lt;br /&gt;La Habana, con sus calles curvas, sus edificios cascados y su centro adoquinado era testigo de los diversos tiempos de Cuba, simultáneos y tangibles, tiempos de un pasado esplendoroso, tiempos revolucionarios, tiempos de ideales y de realidades brutales, tiempos buenos y tiempos malos, futuros inventados y pasados inciertos. Una Cuba que me recordó al centro histórico del México actual, en donde confluyen los distintos pasados como venas de un mismo cuerpo que lo nutren. Cuba se mece en su realidad de tiempos, en su carne de tiempos en su legado de tiempos. Y el tiempo tiene otra dimensión en la isla, pasa más lento, casi se detiene, es propiedad común.&lt;br /&gt;Eliseo Diego incluso hereda el tiempo en su poema Testamento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No poseyendo más&lt;br /&gt;Entre cielo y tierra que&lt;br /&gt;Mi memoria, que este tiempo:&lt;br /&gt;Decido hacer mi testamento.&lt;br /&gt;Es&lt;br /&gt;Éste: les dejo&lt;br /&gt;El tiempo, todo el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encontré con una Cuba de abundantes murales revolucionarios en donde las figuras de Ché, Fidel y Cienfuegos aparecían en callejones y carreteras, en hoteles y bibliotecas. Me encontré con gente cálida que incluso me invitaba a tomar un refresco a su casa (así, sin conocernos) y contaban su historia, real o fabricada a quién quisiera oírla. Por todos lados había gente, gente caminando, gente parloteando, gente sentada cumpliendo con un trabajo bobo. Por las noches, la Habana vieja se enciende con la música de los cabarets que sale por las ventanas y las puertas de cristal de los hoteles y restaurantes y las calles adoquinadas se llenan aún más de turistas y locales que pasean su desconcierto al ritmo ineludible de los bongós y las guitarras. Recuerdo haber visto mulatas hermosísismas, de una delgadez suprema, colgadas del brazo del algún turista más bien viejo para ellas. Y cómo olvidar al negro impresionante que abordaba a las turistas justo a la parada del Vaivén (el cuerpo de microbuses de la Habana) para contarles su historia y preguntarles si estarían interesadas en cultivar con él un amor puro como llamaba a lo que fuera eso que él quería. Al escucharlo hablar y manotear mientras decía, con su impecable guayabera blanca y sus pantalones un tanto gastados, era imposible olvidar los tan antologados versos de Nicolás Guillén:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya yo me enteré mulata, mulata,&lt;br /&gt;Mulata, ya sé que dise,&lt;br /&gt;Que yo tengo la narise&lt;br /&gt;Como nudo de cobbata&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas calles más allá del nudo turístico de los hoteles y los restaurantes, donde la música quedaba como telón de fondo, la gente abría las puertas de su casa y sacaba a vender su mercancía, usualmente esculturas de madera tallada, mientras se sentaba a tomar la brisa de la noche sentados en su sillas sobre la banqueta. Era el ensayo, según se nos dijo, de una pequeña empresa controlada.&lt;br /&gt;La huella soviética también reclamaba su parte en esa confluencia de tiempos que es Cuba y abundaban los chiquillos con nombres rusos, Vladimir, Fedor, Natasha.&lt;br /&gt;El Granmá, el diario nacional, resultó ser un periódico de escasas páginas con un discurso revolucionario francamente gastado, difícil de aguantar, con muchas noticias sobre Fidel, algo de cultura, y un artículo de modas para las lectoras en las que se aleccionaba sobre el peligro de abusar de la lycra.&lt;br /&gt;Pero esa Cuba gráfica, exuberante y seguramente estereotipada por cuantos la visitamos, convivía con otras Cubas, por ejemplo la universitaria, en donde encontramos profesores de una cultura extraordinaria que lo mismo podían discurrir sobre las jarchas que sobre las últimas obras de la diáspora cubana.&lt;br /&gt;Sentados en el césped, bajo las sombras de los árboles, los estudiantes de humanidades (pelo largo, algunos peinados con trenzillas y vestidos con ese desenfado de los jóvenes) estudiaban, charlaban, tocaban la guitarra o leían en voz alta poemas de Angel Augier:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si te enamoras, que sea de la Vida.&lt;br /&gt;La Vida, fuente generosa,&lt;br /&gt;El todo panida&lt;br /&gt;Germen de toda cosa&lt;br /&gt;Del árbol y del pájaro que anida&lt;br /&gt;En sus ramas, de la espiga y la rosa,&lt;br /&gt;Del agua rumorosa,&lt;br /&gt;Del seno que convida.&lt;br /&gt;Si te enamoras que sea de la Vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y también estaba la Cuba de Aitana Alberti, hija del poeta español Rafael Alberti. Aitana nos recibió en su casa de la Habana. No era una casa grande para los parámetros estadounidenses, pero era más grande que el apartamento cubano promedio, además era linda, con sus balastradas y sus amplias ventanas. Tenía las paredes cubiertas de dibujos de su padre y merendamos con ella una tarde. Vivía en Cuba desde hacía muchos años y le gustaba su vida ahí. Estaba muy metida en el mundo cultural cubano y acababa de editar un libro sobre poesía cubana. Nos confesó, con cierta candorosa timidez, que ella también era poeta, y que era muy difícil vivir ahí y no ser poeta. Fue una tarde muy bella, donde Aitana nos contó anécdotas de su padre y de su madre y terminó escribiéndome una invitación a mano para que mi padre (entusiasmado lector de la poesía de Rafael Alberti) pudiera entrar a una exposición de sus pinturas que se llevaría a cabo en México al año siguiente.&lt;br /&gt;Yo no podría definir Cuba. Como todos los países ajenos (y aún el propio) resulta una realidad demasiado compleja. De lo que sí estoy segura es de que las muchas Cubas de Cuba terminan irremediablemente condensándose en su literatura y principalmente en su poesía. Y sé también que la Cuba poetizada será la que nos sobrevivirá, independientemente del curso de su historia y de los absueltos y los condenados. Lo importante es vivir, como Victor Casaus en su poema Somos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos ciertamente.&lt;br /&gt;Somos por encima de las letras&lt;br /&gt;Amarillas de los cables&lt;br /&gt;En esta isla luminosa&lt;br /&gt;Que anteayer fue construida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos aún con nuestros ojos llorosos&lt;br /&gt;De rocío&lt;br /&gt;Con el puño y el defecto&lt;br /&gt;Y el error y el que no sabe&lt;br /&gt;Y el que sabe pero ha errado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos por debajo de las débiles&lt;br /&gt;Sonrisas de las suaves mariposas&lt;br /&gt;Derrotadas. Somos siempre&lt;br /&gt;En esta zona pequeñita que habitamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Ser simplemente ser&lt;br /&gt;es en este tiempo&lt;br /&gt;y este paralelo&lt;br /&gt;una amplísima victoria).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32185588-5797626488968971114?l=inciertasgeografias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/feeds/5797626488968971114/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32185588&amp;postID=5797626488968971114' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/5797626488968971114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/5797626488968971114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/2007/08/apuntes-de-un-viaje-cuba-con-poemas_03.html' title='APUNTES DE UN VIAJE A CUBA CON POEMAS'/><author><name>Elvia Ardalani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09117239669423123404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32185588.post-125755813323851956</id><published>2007-06-22T10:22:00.000-07:00</published><updated>2007-06-22T10:28:16.364-07:00</updated><title type='text'>DE LAS LECTURAS PROHIBIDAS</title><content type='html'>“LEER LOLITA EN TEHERÁN”&lt;br /&gt;Azar Nafisi&lt;br /&gt;Traducción Ma.Luz García de la Hoz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Quinteto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tres años, caminando por las nevadas calles de Teherán, no podía dejar de asombrarme de la maravillosa influencia de la literatura, particularmente la poesía, en la vida diaria del pueblo iraní. En cada plaza, en cada parque, en cada glorieta, se levanta un monumento a alguno de los muchos escritores  de ese país, poseedor de una antiquísima trayectoria literaria. Incluso algo tan lejano a la poesía como lo puede ser un parque de diversiones, el &lt;em&gt;Evin Sharebazi&lt;/em&gt;, está flanqueado por una gigantesca estatua del poeta Hafez. Cuando los iraníes necesitan, supersticiosamente, consultar algún problema, no recurren al horóscopo, sino a un juego que denominan falehafez, que consiste en abrir al azar un libro del ya mencionado poeta e interpretar la lectura del poema según sus necesidades. El amor a la literatura está presente hasta en los hogares más humildes, donde en la sobremesa, sentados al calor de un vaso de té, se puede escuchar la voz cansada del abuelo recitando poesía de memoria.&lt;br /&gt;     Tuve el gusto de leer esta obra en su versión original, Reading Lolita in Teheran y puedo asegurar que la traducción al español de Ma. Luz García es impecable, dominando con soltura los obstáculos que supone el trabajar con dos códigos lingüísticos (el inglés y el farsi). La fluidez de la traducción hace que el texto parezca originalmente escrito en castellano.&lt;br /&gt;    Azar Nafisi vivió los periodos más arduos de la Revolución Islámica, donde la censura y la violencia eran la esencia cotidiana. Siendo mujer, catedrática, y descendiente de una familia cuyos nexos con el gobierno monárquico del Sha eran tangentes (su padre había sido ministro de cultura), los acontecimientos históricos la van acorralando al grado de que decide dimitir de su plaza universitaria. Y es aquí donde la historia se inicia. Al cabo de un tiempo en el que extraña desesperadamente su cátedra, su contacto con los alumnos, la enseñanza de la literatura, decide formar un grupo de estudio con sus ex-alumnas más distinguidas. Las reuniones son en su apartamento, a escondidas, en un secretismo devastador, concientes de que leerán obras que han sido oficialmente prohibidas.&lt;br /&gt;       El recorrido se inicia con la lectura de &lt;em&gt;Invitado a una decapitación&lt;/em&gt; de Nabokov. “Había algo, tanto en su ficción como en su vida, con lo que conectábamos y que entendíamos instintivamente: la posibilidad de una libertad sin trabas cuando han desaparecido todas las opciones” dice la autora. A partir de esa primera lectura se va iniciando el recorrido interior, el viaje al interior del pecho, como si hubieran tomado un tren que las conduciría al único lugar que la censura no alcanza nunca: El centro de sí mismas. Desde luego que el recorrido, lejos de ser fácil, se encontraba repleto de trampas y espejismos, abismos y callejones sin salida, algunos impuestos por la sociedad, otros por ellas mismas, en un intento de subsistir en un espacio y un tiempo que las negaba cada vez más. Por eso ellas crean su territorio, su cueva, la legitimación de su espacio en la oscuridad, al margen de todos, hasta de sus familias. Conforme pasa el tiempo, las lecturas avanzan y todas, incluida la profesora, van descubriéndose y tomando control de su destino. Los lectores, por otra parte, vamos entrelazando las vidas personales de estas chicas con los libros estudiados por ellas, en un contexto casi metaliterario.&lt;br /&gt;     Pero &lt;em&gt;Leer Lolita en Teherán&lt;/em&gt; no es sólo un libro contra la opresión, va más allá, es un texto de fe y amor por la literatura, toda, la que nos ilumina súbitamente y la que nos va hiriendo a pausas, con cada letra digerida, pero que al final, tanto una como la otra nos transforman.&lt;br /&gt;   Tengo catorce años con mi cátedra de literatura. Nunca he dejado de profesarles amor a los libros y, a diferencia de algunos, jamás he pensado que estos carezcan de consecuencias prácticas inmediatas. Aunque, debo confesar, a veces me pregunto cómo exactamente toca la literatura a cada uno de mis chicos, y hasta qué punto los transforma. Después de leer este libro de Azar Nafisi quedo completamente convencida de que la literatura es pan de todos, pero especialmente de los que tienen hambre.&lt;br /&gt;    Cuando vuelva a Irán y camine por sus calles repletas de historia, por sus plazas amplias, sus cafés, y los altos edificios de apartamentos  constantemente en construcción, no podré dejar de preguntarme en cuál de aquellos lugares estará un(a) profesor(a) de literatura preparando su cátedra, navegando entre las no tan finas aguas de la censura, y conciente de que llevará a su aula algo más que un sermón literario; Una cesta de pan para los hambrientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reseña aparecida en la revista española Alborada-Goizaldia&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32185588-125755813323851956?l=inciertasgeografias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/feeds/125755813323851956/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32185588&amp;postID=125755813323851956' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/125755813323851956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/125755813323851956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/2007/06/de-las-lecturas-prohibidas.html' title='DE LAS LECTURAS PROHIBIDAS'/><author><name>Elvia Ardalani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09117239669423123404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32185588.post-5532971579056415820</id><published>2007-06-08T10:34:00.000-07:00</published><updated>2007-06-08T15:58:20.639-07:00</updated><title type='text'>LA DOLOROSA GEOGRAFÍA DE CERNUDA</title><content type='html'>Hay días en que me da por recorrer la impenetrable geografía de Luis Cernuda. Dicen que era hosco, de carácter introspectivo, difícil y rebelde. También era el mejor vestido (basta verle en las fotografías, impecable corbata, perfectos el traje y los zapatos lustrados), el más rebelde, el más sincero en el elogio. El poeta maldito escribió algunos de los mejores poemas de la lengua española y soportó por muchos años ese olvido al que tanto aspiró y al que llegó directamente desembarcado de la desilusión amorosa. Afortunadamente, hoy Cernuda está perfectamente rescatado del olvido a través de su obra que cada día se vuelve más actual pues la semilla poética de Cernuda está en el choque implacable de la realidad y el deseo (nombre, sí, que escogió como título unificador de su obra). Igual que nuestro desollado mundo va muriéndose, drenándose, a pesar de algunos bien intencionados que quisieran sanarle con poesía, con fe, esperanza, y caridad. Cernuda es el horror del deseo esperanzado estrellado contra el espejo purulento de la realidad. Es el horror del amor desplumado en las garras del tedio cotidiano. Cernuda sabía de todo ésto como nadie y se rebelaba, imprecaba, gritaba desde su miserable cárcel, y terminaba, sí, deseando llegar al lugar donde habite el olvido. Desde luego que no todos gritamos igual ni todos callamos con las mismas palabras. Cernuda tenía el don de la exigüedad. Una palabra en Cernuda tiene el mismo efecto de una rima completa de Bécquer, como si en él se hubiera destilado la amargura de toda la poesía escrita en lengua castellana. No una amargura plañidera, no, una ácida. La lengua que toca sin rodeos la llaga, no para compadecer, al contrario, para eximir el dolor de toda posibilidad de futuro, para matar la esperanza porque de todas formas tendrá que verla morir. ¡Y cómo le dolía al Poeta Maldito la desesperanza!&lt;br /&gt;Dentro de los grandes temas cernudianos está implacable como espada el deseo. Y no es un deseo adornado, esa ráfaga sensorial que viste de collares la sensualidad en otros poetas, no. El deseo en Cernuda es duro, seco como un carbón que ardiera y se consumiera a sí mismo. Conoce, mejor que nadie, el erotismo de la sombra, el erotismo del muro infranqueable que azusa.&lt;br /&gt;Su mundo era un mundo solitario, como lo fue su muerte, rápida e instantánea en casa de su amiga Concha Méndez. Le gustaba México, seguramente porque le recordaba las calles de su infancia sevillana. Y en ese país se enamoró de nuevo, de un boxeador de nombre extraordinario, Salvador Alighieri, con quien sostuvo una relación estable varios años.&lt;br /&gt;   Hay días, no lo puedo negar, que amanezco con ganas de Luis Cernuda, con deseos de verlo sentado frente a mí, bebiendo café, compartiendo ese silencio tan de él, esa brutalidad indiferente de sus ojos oscuros, pero sobre todo, hay días que mi cuerpo gravita en torno a su poesía, y entro en ella descalza, temerosa, sí, pululante porque Cernuda duele, aunque sé que en su dolor aprenderé también a encender los exquisitos rescoldos del amor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32185588-5532971579056415820?l=inciertasgeografias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/feeds/5532971579056415820/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32185588&amp;postID=5532971579056415820' title='7 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/5532971579056415820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/5532971579056415820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/2007/06/hay-das-en-que-me-da-por-recorrer-la.html' title='LA DOLOROSA GEOGRAFÍA DE CERNUDA'/><author><name>Elvia Ardalani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09117239669423123404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32185588.post-116008860175378685</id><published>2006-10-05T15:48:00.000-07:00</published><updated>2006-10-19T14:20:30.730-07:00</updated><title type='text'>El TEQUILA DE KHAYAM</title><content type='html'>Éramos cuatro los que esperábamos fuera de tu casa a que mi marido hiciera un breve recuento de los hechos. Diciembre se lleva mal con el cuerpo en esas tierras y mi suegra, con los dedos roídos por la temperatura, apenas si levanta la cabeza del suelo para que el aire no termine por volverla de hielo. La niña de diez años, Nargues, es mi sobrina y está escondida bajo el shador de lana de su abuela. Mi hijo Aram insiste en seguir a su papá, y yo lo detengo a fuerza de la chaqueta mientras los ojos negros, la única parte visible de su rostro, reflejan el ruido de los cristales rotos. Se estremece. Yo apenas si puedo escuchar la voz de mi marido que sale de tu casa revirada por el viento. Mi suegra grita algo en su lengua de astillas y reconozco la figura de Alí, mi esposo de veinte años, visiblemente exaltado como si le hubieran llenado la boca de palabras en sánscrito. Cuando por fin atina a decir algo me dice en español – Entra tú- y a continuación le dice a su madre y a los niños que se vayan a casa, pero nadie reacciona, sólo Aram que se le escapa y me sigue por las escaleras sin que su padre pueda detenerlo. – No lo dejes entrar- me grita desde el portón, pero ya es tarde , hemos abierto la puerta y estás tú, sentado en un sofá gastado, con los ojos cerrados como si no quisieras vernos, unos papeles en la mano izquierda caída en desconsuelo&lt;br /&gt;y en la derecha un lápiz mordisqueado que ha detenido el movimiento justo en medio de tu pecho. –Está dormido- dice Aram desde sus nueve años y vemos que tus tres gatos y tu perro se han acurrucado junto a ti y nada los mueve, ni siquiera los gritos de mi suegra que con grandes aspavientos se tapa la nariz e implora a Dios mientras corre al teléfono a reportar tu muerte. Hasta donde sabemos no tienes familia, los vecinos no te quieren y te llaman Omar Khayam con burla, porque lo único que se sabe de ti es que escribes poesía y que no eres afecto a las tertulias. Por lo demás nadie te aprecia, sólo lo gatos callejeros que tú rescatabas cuando los chiquillos los apedreaban y los adultos los espantaban con asco obligándolos a esconderse en las alcantarillas. Y el perro ¿de dónde lo sacaste? ¿Cómo conseguiste un perro en un país donde el gobierno ha prometido encarcelar a todo ciudadano que por gusto tenga un perro? – Estaba loco- dice mi suegra mientras camina de un lugar a otro de tu casa revisándolo todo, tus libros, tus zapatos raídos, tus alfombras, tus cuadros. Junto a ti está una botella de tequila. La misma que yo te había traído desde México cuatro años antes, cuando nos saludamos en la calle y abiertamente me dijiste en inglés: You are Mexican. I love Zapata, Villa, Octavio Paz, and most of all Tequila. Yo te traje el tequila un año después, contrabandeado en un maletín de doble fondo bajo los pañales y los utensilios de mi bebé. Nadie lo supo, ni siquiera Alí que cargó con la botella desde París. Hasta ahí todo fue legal, pagamos los impuestos y se la regalamos a su tío que nos fue a recoger al aeropuerto para que pasáramos unos días en Francia. Para mi fortuna no abrió el tequila y cuando dejamos su casa puse la botella en mi maletín. El tío, por cortesía o confusión no se quejó nunca y yo llegué a Tehrán con el encargo. Es la misma botella que ahora está sobre la mesa, muy cerca de tu cuerpo, y que mi marido y mi suegra miran con franca confusión. Has bebido poco, pero lo suficiente para que se note. – Estaba loco- vuelve a decir mi suegra como un mantra. Alí me mira interrogante. – Se lo traje hace tres años. No sé por qué. – Y es verdad. No estoy mintiendo. Quien me conozca sabe que simpatizo con los raros. Defecto de familia. Nadie quiere tocarte hasta que llegue la ambulancia y ha sido un milagro que un cobrador desesperado hubiera señalado tu ausencia a los vecinos. Fui yo quién insistió en que te buscáramos. Ante el asombro de la abuela los niños separan a los gatos de tu cuerpo, pero no quieren irse, como si estuvieran esperando tu regreso. Entonces yo me acerco a tu cadáver aún flexible, lo recuesto con dignidad en el sofá, aunque mi suegra y mi marido imprequen. Aram trae un secador de la cocina y como puedo te desempolvo el traje oscuro. Arranco los papeles de tus dedos endurecidos y se los doy a Alí. – Son poemas – dice leyendo el manuscrito. Poemas al tequila. No sé por qué pero cuando nadie me ve beso tus manos y pidiéndote disculpas te hago en la frente la señal de la cruz. Después repito de memoria un verso del Corán. Alí y su madre salen de pronto cuando escuchan las sirenas de la La Media Luna Roja. – Bendícelo antes de que se lo lleven- dice Aram visiblemente enternecido. Su prima Nargues nos mira interrogante. – No hay agua bendita-le respondo para disuadirlo. Entonces toma la botella de tequila, la abre, y poniendo un poco sobre sus dedos fríos te bendice rezando un Padre Nuestro. La niña protesta algo ininteligible que no escuchamos porque los camilleros entran y colocan tu cuerpo en la camilla. Te sacan y tu dignidad es suficiente para acordarnos de ti toda la vida. Nos despedimos de la casa que no volveremos a ver, de los libros, de los gatos huérfanos que no podré llevarme. Cuando nadie me ve escondo el tequila bajo la chaqueta de mi hijo y no sé por qué tengo la certeza de que ríes. O quizá es que los gatos han visto lo que he hecho y ronronean.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32185588-116008860175378685?l=inciertasgeografias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/feeds/116008860175378685/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32185588&amp;postID=116008860175378685' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/116008860175378685'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/116008860175378685'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/2006/10/el-tequila-de-khayam.html' title='El TEQUILA DE KHAYAM'/><author><name>Elvia Ardalani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09117239669423123404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32185588.post-115566344993751530</id><published>2006-08-15T10:35:00.000-07:00</published><updated>2006-08-15T10:37:29.953-07:00</updated><title type='text'>GEOGRAFÍA DE UN POETA</title><content type='html'>Era poeta. Lo vi por primera vez cuando su hijo y yo éramos novios y todavía no contemplábamos la posibilidad del matrimonio. Había venido a Estados Unidos a visitarlo y se encontró con la sorpresa de que la sangre de su sangre estaba saliendo con una extranjera. No le importó y desde el primer momento me acogió con el cariño de un padre. En aquella época mi farsi se limitaba a tres palabras, así que el bueno de Habib me regaló un diccionario inglés-farsi y un libro para aprender los rudimentos de su idioma en cuarenta lecciones. Los obsequios constituyeron un acontecimiento para mí, posiblemente predispuesta a las historias de horror que a veces nos cuentan sobre los extranjeros. Desde luego que en este caso yo también era extranjera para él y seguramente también él había escuchado cuentos descabellados. En esa primera visita nos comunicábamos con los libros. Él me señalaba una pregunta de su manual de inglés y yo le contestaba con una palabra del diccionario. Al principio el proceso nos demoraba mucho, pero el tiempo “perdido” lo sustituíamos con gestos de buena fe, sonrisas, inclinaciones de cabeza. Es increíble el poder de la palabra, su fuerte dosis de reconciliación. Aunque no nos entendíamos completamente, advertí y respeté su afición por la poesía. Podía recitar de memoria los versos más significativos de su país y lo hacía con una pasión conmovedora. La piel se me erizaba al escucharlo, a pesar de no entender nada de los versos recitados. Fue ahí donde aprendí que la poesía posee una cualidad sustancial que rebasa la arbitrariedad de los sonidos y los signos. Esa primera visita transcurrió entre balbuceos, poemas y gestos inusitados. Mi padre, también amante de la poesía, lo bautizó don Habib, tendiéndole así la solidaridad generosa de nuestra lengua.&lt;br /&gt;     Un día se despidió con su traje, su camisa impoluta y su tasbih en las manos. Nos abrazamos con la certeza de que no nos volveríamos a ver y nos dolió a los dos.&lt;br /&gt;     Transcurrido el tiempo me casé con su hijo. Él no pudo asistir a la boda ni nadie de la familia. En esa época la guerra con Irak no parecía tener fin y la prioridad de todo padre era proteger a los suyos. La zona donde vivían era bombardeada por prolongados períodos. Tenían que dormir en incómodos refugios, esconderse en establos, vivir la guerra con la permanente pesadilla de la muerte: la muerte inocente, la que no nos pertenece. Él, a donde fuera, llevaba un libro de poesía.&lt;br /&gt;     Cuando nació nuestro primogénito, don Habib movió mar y tierra para salir de Irán en plena guerra con casi toda la familia y darle la bienvenida al nieto. Nos encontramos felizmente en Estambul, donde nos recogieron de la estación de trenes cansados, hambrientos, con nuestro pequeñito en la espalda al estilo hippie. Aquella visita a Turquía fue memorable. Ahí lo vi  regocijarse con el nieto, con su hijo, con nuestra familia. También lo vi llorar. En una plaza, mientras un violinista ambulante tocaba una remota melodía a cambio de unas monedas.&lt;br /&gt;     Todos los días, a la hora de comer, don Habib cruzaba la calle para comprarme una coca-cola en la tienda de la esquina, pues recordaba que yo siempre comía con ese refresco. Era su manera de mostrarme su cariño. A la fecha nadie me ha dado mejor regalo. En ese viaje lo vi escribir poesía en una libreta de pastas muy usadas.&lt;br /&gt;     Un día se despidió con su traje, su camisa impoluta y su tasbih en las manos. Teníamos la certeza de que no nos volveríamos a ver. La guerra no es una matrona generosa.&lt;br /&gt;     Nos equivocamos. Un año después volvió a Estados Unidos. Estaba más delgado, pero lleno de vida y de poesía. Instalado en nuestro apartamento gustaba de dar grandes caminatas con su nieto. Era observador y tenía el buen tino de maravillarse con todo lo nuevo. El pobre tuvo que comer de mis descalabros culinarios, pero los aceptó sin quejarse, posiblemente añorando los talentos de mi suegra. Enseñó a mi hijo sus primeras palabras en su lengua y le leía cuentos del Shahname. Yo creo que me seguía apreciando. En cierta ocasión, durante esa visita, conmovida le besé la mano en señal de respeto. Él me retiro tiernamente la cabeza y se le nublaron los ojos.&lt;br /&gt;     Un día se despidió con su traje, su camisa impoluta y su tasbih en las manos. Teníamos la certeza de que nos volveríamos a ver, pues ya nos habíamos librado muchas veces de la incertidumbre del regreso.&lt;br /&gt;     Nos equivocamos. No nos volvimos a ver. Murió inesperadamente. Pasó sus últimos días en el hospital, rodeado de los suyos. A mí me comunicaron antes que a mi marido de la triste noticia, pues querían que yo lo fuera preparando para el imprevisto. ¿Cómo preparamos a un huérfano inminente? ¿Qué le decimos que tenga sentido dentro de la tragedia? Yo, de prisa, le escribí un poema que un colega mío me hizo el favor de traducir en un día. El poema no llegó. Mis otros hijos ya no conocerían a su abuelo. Lo demás está dicho.Era poeta, lo sé, aunque no hubiera escrito libros. Hay muchos poetas publicados que no lo son y hay otros que, sin el afán del ego, son verdaderamente los poetas. Don Habib era de esos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32185588-115566344993751530?l=inciertasgeografias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/feeds/115566344993751530/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32185588&amp;postID=115566344993751530' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/115566344993751530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/115566344993751530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/2006/08/geografa-de-un-poeta.html' title='GEOGRAFÍA DE UN POETA'/><author><name>Elvia Ardalani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09117239669423123404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32185588.post-115523622789170320</id><published>2006-08-10T11:55:00.000-07:00</published><updated>2006-08-10T11:57:07.893-07:00</updated><title type='text'>LAS EXALTADAS</title><content type='html'>Nos quitaron la ropa. Nos raparon la cabeza. Nos ataron las manos, los pies, la palabra  nacida en algún rincón de nuestro cuerpo. Nos quemaron la lengua con azufre y vendaron nuestros ojos ya ciegos. Una por una nos preguntaron el nombre, el apellido, nuestro lugar de origen. Ninguna habló. ¿Cómo hablar si en la boca nos pusieron una hostia de cal? Alguien tomó nuestras huellas, para que nadie se equivoque, nadie, para que nadie ejerza su poder de seducción, para que nadie crea que es lo que no es. Los dedos no engañan, los dedos de cada una responden exclusivamente a su destino. Nos sentaron en una piedra, descalzas, un guardia atrás de cada espalda. Nos hablaron de Dios. De su ternura. Nos hicieron jurar que nunca volveríamos al estado original y nos mostraron una imagen de Eva acariciando una serpiente. Nos bautizaron con nuestra propia sangre y sin piedad nos grabaron una cruz en la frente. Una quiso rezar, ¿pero, cómo se reza con el corazón quemado? En fila esperamos la llegada del barco. Una a una nos calzaron zapatos de metal. Trastabillando, fuimos subiendo todas al destino marcado en las huellas digitales. Ninguna se fugó, así es el miedo. El barco zarpó con su carga de presas. Un olor a humedad invadió nuestros rostros y el sol brilló sobre las grandes letras: Las Exaltadas. Era nuestro barco. El único posible según la geografía de las manos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32185588-115523622789170320?l=inciertasgeografias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/feeds/115523622789170320/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32185588&amp;postID=115523622789170320' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/115523622789170320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/115523622789170320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/2006/08/las-exaltadas.html' title='LAS EXALTADAS'/><author><name>Elvia Ardalani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09117239669423123404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32185588.post-115497108351595297</id><published>2006-08-07T10:15:00.000-07:00</published><updated>2006-08-07T10:18:03.526-07:00</updated><title type='text'>Del Pez y del Acuario</title><content type='html'>Tengo en casa el pez más feo del mundo. Es mío y no lo es, es decir, un amigo nuestro que se mudó a Europa decidió que no podía cargar con él y nos lo entregó en proceso de adopción. Más que el habitante, lo que me llamó la atención fue el acuario: enorme, limpio, con corales de bisutería que parecen reales y un viejo barco naufragado. Había una condición para el trato: nos regalaba el acuario y el pez, pero no podríamos traer más peces hasta que el solitario se muriera. Aceptamos, a fin de cuentas nadie en la familia teníamos el corazón para negarle amparo al singular animalito, ni habíamos deseado un acuario, ni teníamos la menor idea de cómo cuidar de uno. Según su dueño no teníamos que darle de comer porque su platillo favorito era la bacteria acumulada. En alguna ocasión violé esta cláusula preocupada por el estado alimenticio del pez y le di comida especial, sólo para darme cuenta de que el manjar no le apetecía. Otra vez me dio pena tanta soledad y con el consentimiento a regañadientes de mi amigo, traje varios peces de colores que le sirvieran de compañía. Los recién llegados fueron un desastre. Ensuciaron el acuario, nadaban constantemente de un lado a otro, su algarabía terminó arrinconando más la introvertida disposición del pez que ya no salía de debajo de una roca y finalmente, quemados en su propio combustible, se fueron muriendo uno a uno. No se fueron todos de golpe, no, se fueron lentamente como si cada cual hubiera escogido su día predilecto. La invasión duró apenas dos semanas, pero fue suficiente para darle la razón a mi amigo y no volver a intentarlo (aparte los nervios ante la posibilidad de haber terminado con la vida del habitante original y cargar con eso en la conciencia). Cuando se hubo muerto el último inquilino limpié el acuario, surtí de nuevas plantas aquella infame muestra de mar y no molesté más a mi pez. Ahora le llamo así, mi pez, no sé por qué, supongo que no es de nadie. Vuelto el equilibrio a su casa, a veces me siento a observarlo. Nada poco, a horas precisas, y su pasatiempo favorito parece ser entrar y salir por entre los maderos del barco. Tiene la mala costumbre de tenderse panza arriba, justamente en la superficie del agua, y flotar como si hubiera muerto. Ya nos hemos llevado varios sustos, pero al final nos hemos acostumbrado a sus extraños hábitos. Otras veces pega la boca a los cristales y nos muestra sin pudor su grito desdentado y silencioso. Él no lo sabe, pero ya es mío y me ha enseñado mucho. A veces, cuando camino de un lado a otro de mi casa, no puedo evitar trazar un paralelo. Si entro y salgo del naufragio de mi memoria pienso en él y sus paseos. Sé que está encerrado, como lo estamos todos, y que el mar para él no es más que una invención de su soledad.  Me sigue pareciendo feo y aletargado, pero posiblemente yo también lo sea. No sé si nosotros seamos el pez feo de Dios. A veces me dan tantas ganas de sentarme a leerle un poema a mi pez, pero, naturalmente, sé que no me entenderá. Y seamos francos, si hay alguien fuera leyéndonos, tampoco nosotros lo entendemos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32185588-115497108351595297?l=inciertasgeografias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/feeds/115497108351595297/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32185588&amp;postID=115497108351595297' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/115497108351595297'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/115497108351595297'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/2006/08/del-pez-y-del-acuario.html' title='Del Pez y del Acuario'/><author><name>Elvia Ardalani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09117239669423123404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32185588.post-115470609147664787</id><published>2006-08-04T08:32:00.000-07:00</published><updated>2006-08-04T08:41:31.486-07:00</updated><title type='text'>GEOGRAFÍA DE UN PANTALÓN</title><content type='html'>INCIERTAS GEOGRAFÍAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta bitácora está dedicada al viaje literario. La literatura no es otra cosa que la lucidez fugaz del recuerdo o de la imaginación. Así que este espacio estará lleno de apuntes (poéticos por necesidad, no creo que haya memoria sin poesía) sobre geografías tan diversas como mis notas de viajes, mis andanzas por los libros o mis recorridos por los objetos queridos. Afortunadamente todos somos viajeros en el mundo, así que cuando sienta mis maletas vacías, habrá quienes las llenaran con su propia geografía elemental del viaje. Dicho esto, continuemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GEOGRAFÍA DE UN PANTALÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace dos años una muy querida amiga libanesa me regaló una bellísima bata y un pantalón. Siempre he sentido fascinación por todo lo artesanal y muy en especial por la artesanía del Medio Oriente, así que mi casa parece un museo caótico, sin curador, con alfombras persas, charolas labradas al estilo oriental, textiles intrincados. La bata que mi amiga me trajo era de bellísima seda roja, bordada con hilos negros y dorados, formando un complejo diseño de repetidas variaciones.&lt;br /&gt;- La bata es sólo para estar en casa y recibir bien ataviada a las visitas- me dijo sonriendo, por si acaso- con la consabida inocencia de los extranjeros-yo pensara irme a la universidad o a una fiesta con mi regalo puesto. El segundo obsequio, el pantalón, era lo opuesto de la bata, y no me refiero a la geografía corporal, sino a la calidad del regalo. De rayas transversales, azules y blancas, con elástico en la cintura y de algodón burdo, el pantalón brillaba por su opacidad. –Éste- me dijo- te lo compré en un bazar. No sé por qué te lo traje, pero ya está aquí. Tampoco salgas con él.- Era un pantalón sencillo, de bastillas demasiado anchas y más bien corto para mí. Intenté convencer a mis hijos de que lo usaran para dormir, pero mi poder de convencimiento es bastante limitado. Dejé el pantalón en un cajón y no volví a pensar en él, dispuesta a conservarlo como la señal de buena voluntad que siempre fue. La bata sí la usé en repetidas ocasiones y como me cansé pronto de tanta elegancia, la puse de adorno sobre una silla, devolviéndole su cualidad de objeto artesanal.&lt;br /&gt;Este año mi amiga se fue a Líbano, como cada verano. Iba a consolar a su madre de su reciente viudez y ella misma pensaba poder ayudarse a solventar la muerte de su padre con el milagro de la familia. La acompañaron sus dos hijos. Su marido la recogería al término de las vacaciones y volverían juntos. Desde luego, todos sabemos, y todos olvidamos, la incertidumbre que es la vida, lo fortuito del viaje. Cuando se desencadenaron los sucesos recientes, mi amiga estaba en su ciudad natal, en el sur. No he sabido nada de ella, aunque su marido se comunicó con nosotros antes de ir a buscarla. Nos dijo que habían logrado salir hacia Jordania. No hemos vuelto a saber más.&lt;br /&gt;Casi por azar encontré el pantalón libanés en el fondo del cajón, y digo casi porque soy una pulcra creyente de los ciclos internos, de los tentáculos del inconciente. Casi había olvidado el origen de la prenda, pero la etiqueta escrita en árabe me hizo recordarlo. Ahí estaba el pantalón feo, más humano que nunca. Toqué sus costuras como quien toca cicatrices, lo usé de pañuelo, le descubrí raíces profundas e invisibles. Después me lo puse y ahora duermo con él todas las noches. No sé dónde está mi amiga. No sé dónde están sus hijos, su madre, el tío pintor que nunca tenía tiempo de pintar. La guerra es terrible para todos, pero más para quienes la sufren. Lo único cierto es que mi pantalón se ha vuelto una bandera, un asidero en medio del caos. Curiosamente la bata no posee la misma carga emocional. No sé si en el dolor se reivindican los objetos despreciados o si el viaje interior calza alpargatas. Lo que sí sé es que dentro del odio y de la tragedia de la guerra, un pantalón nos humaniza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32185588-115470609147664787?l=inciertasgeografias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/feeds/115470609147664787/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32185588&amp;postID=115470609147664787' title='11 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/115470609147664787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32185588/posts/default/115470609147664787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://inciertasgeografias.blogspot.com/2006/08/geografa-de-un-pantaln.html' title='GEOGRAFÍA DE UN PANTALÓN'/><author><name>Elvia Ardalani</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09117239669423123404</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry></feed>
